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Para la mayoría de los boxeadores, el primer par de guantes de boxeo no es solo equipo, es un hito. Están contigo cuando golpeas el saco pesado por primera vez, superas las rondas de manoplas sudorosas o entras nerviosamente en tu primera sesión de sparring. Ese primer par guarda recuerdos. Pero a medida que el entrenamiento se vuelve más serio, esos guantes pueden no brindarte la misma comodidad, protección o rendimiento que ahora necesitas.
Superar los guantes no significa que sean inútiles. Significa que estás progresando. Tus demandas de entrenamiento han evolucionado, y tu equipo debe evolucionar contigo.
Incluso los mejores guantes no durarán para siempre. Con el tiempo, el sudor, los impactos y el uso repetido los desgastan. Si notas estas señales de alerta, es hora de pensar en una mejora:
Acolchado aplanado – Tus nudillos duelen después de golpear el saco porque la espuma ya no absorbe los golpes.
Soporte de muñeca flojo – Las correas de velcro o los cordones no estabilizan tu muñeca como antes.
Forro rasgado – Los guantes rozan, irritan o se sienten incómodos por dentro.
Olor persistente o rigidez – Incluso con la limpieza, se sienten antihigiénicos y duros, lo que los hace desagradables de usar.
Cuando los guantes pierden su estructura, dejan de protegerte adecuadamente, y ahí es cuando aparecen las lesiones.
La mayoría de los boxeadores principiantes comienzan con un par de guantes de entrenamiento multiusos. Eso funciona al principio. Pero a medida que tu conjunto de habilidades se expande, el equipo especializado marca una verdadera diferencia. Es posible que hayas superado tu primer par si:
Haces sparring con más frecuencia pero solo tienes guantes delgados para saco.
Has pasado a sesiones de saco o manoplas más duras y largas y necesitas una mayor absorción de impactos.
Has comenzado a competir, donde se requieren guantes de combate más ligeros.
Cuanto más específico sea tu entrenamiento, más deben coincidir tus guantes con tus necesidades.
El ajuste es tan importante como el acolchado. Los guantes deben sentirse ajustados cuando usas vendas, dándote control total sin molestias. Si tus guantes de repente se sienten raros, aquí está el porqué:
Has desarrollado músculo o has cambiado a vendas más voluminosas.
El acolchado se ha comprimido, dejando menos espacio en el interior.
Has avanzado a una nueva etapa de entrenamiento y necesitas una talla de onzas diferente (por ejemplo, pasar de 12 oz para el trabajo con saco a 14 oz o 16 oz para el sparring).
Un mal ajuste no solo se siente mal, sino que compromete tanto la seguridad como el rendimiento.
Algunos boxeadores se aferran a su primer par demasiado tiempo, pensando que es una insignia de honor. Pero usar guantes desgastados o inadecuados puede:
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